
Este año que ha comenzado sin duda debe ser, o mejor dicho será de la decisión final: Darle el rumbo a mi vida. El tema no es sencillo, ya lo sé, pero ya es hora de empezar a caminar sin mirar atrás y empezar a escoger las puertas que van abriendo los distintos caminos de la vida.
No se si algunos compartan esto conmigo, pero pienso que la vida es camino, largo para unos y corto para otros, en la cual siempre te vas encontrando con dos puertas, dos decisiones importantes. Una vez tomada la decisión abres la puerta elegida y sigues avanzando hasta encontrate con otras dos puertas y así sucesivamente. A muchas personas estas decisiones, sobre qué puerta elegir les resulta relativamente fácil, debido a que las cosas en la vida se les han dado de una manera en que la decisión no es para nada complicada de tomar e incluso una de las puertas ya esta abierta, por lo que solo les queda seguir caminando sin problemas, pero para otros es extremadamente complejo, porque las dos alternativas poseen pros y contras, cosas buenas y cosas malas, cosas que pierdes y cosas que ganas; y he ahí el problema, porque hay veces que eliges mal, pero ya no hay vuelta atrás y solo queda seguir caminando y ver si en el transcurso se da alguna opción de enmendar algo el error, aunque nonca se termina de corregir, es decir, terminas viviendo una vida que no querías, pero por la cual ya no tienes opción de corregir, viviendo con un pesar grande y tratándo de que en el resto de vida que queda aostumbrarse a la vida o mejor dicho a asimilar de cierta manera todo para intentar llevar la vida hasta donde más puedas.
Muchas personas de mi entorno piensan que las cosas se me han dado bien, en cierto modo quizás tengan razón, pero no saben que ésta no era la vida que quería. Con el transcurso del tiempo fui abriendo puertas que fueron mal escogidas y estoy en un punto donde se comienzan a elegir las puertas de real importancia, de las que uno no tiene la llave para volver a abrirla y devolverse.
Siempre he dicho y reitero el pensamiento de que siento mucha rabia, impotencia y frustración el pensar de que siendo una buena persona me pase algo así. ¿No era acaso bueno el alejarse de todo lo malo para asi tener una vida plena y ser recompansado por esto? Pues bien, hasta el momento eso no ha ocurrido, tengo muchas cosas pero falta lo más importante: la felicidad, la consagración, la plenitud de sentirse persona, sentirse importante: Lograr un reconocimiento merecido laboral por el esfuerzo y dedicación, formar una familia, amar y sentirse amado, hechar raíces, lograr un cupo en el mundo y en la vida terminando de volar y buscar un espacio en ese grupito tan esquivo que se llema “felicidad”, lograr esa plenitud a la que todo el mundo aspira y que enuentro obviamente lógico.
A veces me siento como Forrest Gump, un buen hombre que puede obtener muchas cosas pero que sigue sin tener lo que más ansía y que finalmente cuando logra estar bien, dura muy poco. La triste injusticia de la vida haciendose presente, pero esta demás hablar de justicias o injusticias en este mundo, porque el mundo es injusto con mucha gente y estoy en ese grupo. En fin... Luego de tropiezos varios, caídas tras caídas, he llegado a la mitad de la vida, donde aparece la primera del par de puertas importantes.
Pero lamentablemente llego a lo más complicado, porque la decisión de abrir una u otra puerta no depende de mi exclusivamente, sino también de una persona más, porque una de las puertas posee dos cerrojos, mientras que la otra posee solo una, la de mi llave, para abrir la otra necesito la llave de quien acepte seguir este camino junto a mi.
Siempre nos dicen que los hombres somos más carnales y muchas cosas más, pero la verdad es que poseemos sentimientos igual o incluso más fuertes que las mismas mujeres, quizás sea una excepción a la regla, no lo sé y no es el caso ponerme a escribir o pensar sobre ello, solo decir que creo sentirme parte de un selecto grupo que pensamos y sentimos de manera distinta al resto.
Pues bien, como decía, la decisi{on y espera es terrible, porque no depende de mi solamente, depende de que si aquella mujer acepta ingresar la llave junto a mi para abrir la puerta número uno, o si decide decir que NO y tener que optar por la puerta número dos perdiendo un sinnúmero de sueños y metas, porque el mundo de la soledad s bastante complejo, demasiado, y que no tiene un final feliz y adecuado, Por esta razón más que ansias o dudas sobre qué elegir, es un miedo terrible y desesperación en la espera, porque el tiempo de verdad ya se agotó.
Creo que es lo primero que escribo donde no lanzo unaconclusión final, porque esperaré hasta el desenlace de todo esto para escribir finalmente lo que será mi vida. Por más que traté de prepararme para este momento, finalmente no logré la ranquilidad y la espera final es terrible. Cuando esto termine escribiré nuevamente sobre ello y terminaré de redondear finalmente todo, poner el sello final.
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