jueves, 16 de febrero de 2012

Megadeth - "Th1rt3en": Cuando un número deja de ser mala suerte

Llegó el mes de noviembre de 2011 y consigo trajo uno de los discos más esperados, la nueva entrega de Dave Mustaine y compañía, el número 13 en su exquisita discografía y que Dave Mustaine tituló sin mucho preámbulo “TH1RT3EN” (titulado así por ser el disco 13 de la banda, porque contiene 13 temas y porque Dave nació un día 13).

Varias interrogantes tenía este disco y que hacían aumentar las ansias de poder tenerlo y escucharlo. Primero para ver como era la continuación del aclamado “Endgame”, poder tantear en estudio el regreso de David Ellefson y ver también el resultado de una alineación que se ha ido uniendo y compenetrado con el tiempo. Aún así ya muchos sabíamos como se vendría el disco debido a varios temas que ya se conocían por haberse lanzado en videojuegos u otras que iban a ser regrabadas, por lo que ya estábamos frente a una “sandía calada”.

 Esto último lo digo en parte porque además de las canciones ya conocidas, sabemos que Ellefson no defrauda nunca y su regreso solo indica que el trabajo sonará bien en el bajo. Chris Broderick ha demostrado ser un gran guitarrista y que sabe muy bien plasmas en un disco lo que Dave Mustaine busca, quizás no tiene el feeling de Friedman, pero su técnica y capacidad hace que sea una pieza fundamental en la banda y finalmente Shawn Drover que si bien no luce, cumple con su cometido pulcramente. De Dave Mustaine no hablaré, porque todos sabemos que Dave es Megadeth, el genio y figura detrás de cada disco.

En pocas palabras “TH1RT3EN” es un disco bastante equilibrado y sigue la línea de su antecesor. Quizás “Endgame” fue un disco bastante directo y potente, que calzó a la perfección por el momento de la banda y que además se celebraba el vigésimo aniversario de “Rust In Peace”, por lo que de alguna manera se veía “atrapado” en ello, pero este nuevo disco ya gozaba con cierta libertad y de experimentar un poco más. De esta forma “TH1RT3EN” es un trabajo más equilibrado entre melodías y velocidad. En relación a las canciones que fueron regrabadas, debo decir que el resultado es muy bueno, pero aún así me quedo con el sonido clásico que posee cada una de ellas, tal como ocurrió con “A Tout Le Monde” en el disco “United Abominations”, pero creo que ese fue un caso más extremo que los de ahora.

El disco comienza con “Sudden Death”, canción que ya se conocía por ser lanzada para el videojuego “Guitar Hero: Warriors Of Rock” y la verdad el álbum no podía partir de mejor forma debido a la exquisita técnica de la canción, la cual resalta por los solos de Mustaine y Broderick, pero rescatar que aparte de eso es una composición muy buena.

El segundo tema es “Public Enemy N°1”, el primer single oficial que la banda lanzó de este disco y tema que la banda interpretó durante unos meses en vivo antes del lanzamiento del disco, obteniendo una buena recepción por parte del publico. Es una canción bastante buena y que tiene la melodía de “single”, es decir, entretenida, con buen coro, un buen solo y todos los condimentos para ser lanzada como tal.

Posteriormente nos encontramos con “Whose Life (Is It Anyways?)”, una canción que sigue la línea de la anterior pero con una pequeña cuota adicional de agresividad, cosa que contrasta con “We The People”, el tema que sigue, el cual es más lento, más “denso” y que a muchos oyentes a veces descoloca, ya que siempre quieren degustar más técnica en los discos de Megadeth, pero que personalmente pienso no desagrada y que le da su cuota de equilibrio al disco.

“Guns, Drugs & Money” también es una canción a medio tiempo, no tan densa como la anterior pero que tiene esos aires de “single”, es decir, ritmos bastante “orejas”, digeribles, pero que le falta un poco de emoción, transformándolo quizás en el tema más flojo del disco.

Las dudas se van al aparecer el siguiente tema, el cual es “Never Dead”, la cual parte suavemente y que lentamente se va transformando a lo que ya todos esperan de la banda, buena técnica y un sonido fresco, un tema bien inspirado. Ya muchos también conocíamos este tema al ser parte del videojuego que lleva el mismo nombre. Quizás por los tintes que posee la canción, si no hubiese existido “Sudden Death”, éste sería un gran tema para iniciar el disco.

“New World Order” ya todos lo conocemos, es una regrabación de los años dorados de la banda, por lo que acá solo disfrutamos el regreso de una canción que quizás debió siempre estar en un disco de manera oficial y que Mustaine finalmente salda la deuda con esta composición.

“Fast Lane” continúa la senda enriquecedora del disco, una excelente composición que te va agarrando cada vez que la escuchas, es un tema que todo el mundo espera de la banda y que no desagrada, más energético y rápido que el anterior, con una buena ejecución en cada uno de los instrumentos.

“Black Swan” era otra deuda que tenía Dave Mustaine y que saldó en este disco, pues es una excelente composición de los tiempos de “United Abominations” y que quedó fuera (de los que componen el disco de manera oficial obviamente). Si bien prefiero el feeling que la canción poseía en su grabación “clásica”, el plus que le agregaron en esta regrabación la hace estar más acorde al sonido del disco. Como comentario adicional debo decir que el coro de este tema es uno de los que más me gusta, posee mucho feeling.

“Wrecker” es el tema que sigue y pro decirlo de alguna manera, es de esos temas “alegres” que ingresan a un disco, posee buena técnica y fácil de digerir, ritmos y solos muy enganchadores, de esos que te hacen mover el pie al oírlo.

“Millennium Of The Blind” es otro de los temas rescatados de la era noventera de la banda y de verdad hacía falta. Una gran composición que creo esta vez dieron en el clavo en la regrabación, encontrándola con mucho más peso y sentimiento que en su grabación original, además a estas alturas le pone la cuota de tranquilidad al disco, ya que le pone esa cuota de relax, de intimidad, sin ser un tema “balada”, que en este disco no posee, cambia la tendencia.


“Deadly Nightshade” vuelve a darle buen ritmo al disco tras la íntima canción anterior, que tras una leve risa de mujer comienzas a digerir una canción de medios tiempos, con un buen riff y dinámica que nuevamente comienzas a mover la cabeza, un bajo que también se destaca (que increíble darse cuenta que faltaba Ellefson en los otros discos, su sonido es más que característico!) y que en resumen es una canción que engancha muy fácilmente. Quizás acá Broderick no se destaca tanto, pero la canción esta hecha para ello, cumple con lo justo.

Finalmente llegamos al último tema, el cual se titula “13”. Esta canción es similar a “Millennium Of The Blind” en el sentido de ser una canción íntima, lenta, densa, pesada, pero que tiene un feeling muy especial. Lentamente va subiendo de intensidad, pero tampoco de manera exagerada, con un Dave cantando de manera muy desgarrada y con un sentimiento que te cala hondo. Es la canción más larga del disco con casi seis minutos y que le pone el candado por fuera al disco de manera excelente y sobrecogedora.

Si, es un disco menos potente que “Endgame” y que a mucha gente deje con gusto a poco, sobre todo a esa gente cuadrada que piensa que Megadeth siempre debe ser velocidad y más velocidad y más solos enfermos del infierno, pero debemos decir que “TH1RT3EN” es un disco bien equilibrado y que va moderando su vertiginosidad a medida de que van pasando las canciones, pero posee una muy buena composición lírica y musical, donde Megadeth nuevamente no defrauda y donde sigue demostrando que pese a los años siguen siendo capaces de lanzar grandes discos.

Muchos pensaron que Megadeth tendría una mala y fea vejez tras los incidentes al inicio del milenio, pero el tiempo le ha dado la razón a Dave Mustaine y la resurrección ha sido más que satisfactoria, consolidándose con una agrupación bien unida y lanzando un gran disco como lo es “TH1RT3EN”.

Opeth – “Heritage”: Cuando el patrimonio comienza a pesar

Luego de que el disco “Watershed” fue recibido bien por la crítica y los fans, la verdad nadie sabía como iba a ser el nuevo disco de Opeth, ni siquiera la misma banda o su líder Mikael Akerfeldt. Sabíamos que la banda estaba experimentando cambios serios en su composición y visión, pero creo que “Heritage” dejó impresionados de buena forma a un grupo de fans, como también de mala forma tomado por el otro sector.

“Heritage” entrega a una banda sumamente madura, como también inmersa en una experimentación total, alejándose del metal más extremo y abrazando el rock progresivo. Las voces guturales finalmente han desaparecido y eso ya se sabía de antemano. No incluyo el disco “Damnation” debido a que pese a no tener este tipo de voces se sabía que el disco era un “caso especial”. Opeth ha tenido la evolución musical que todo el mundo sabía que iba a tener, aunque otros intentaban ni pensar en eso aferrándose a siempre tener una banda que ha sabido mezclar la brutalidad, el feeling, la técnica y progresión.

Muchos asimilan este cambio al acercamiento que ha tenido Akerfeldt con Steven Wilson (Porcupine Tree), pero la verdad que este no creo que haya influido en esta evolución, la cual es natural en una banda como Opeth, sabíamos de antemano que la brutalidad y el esquema de sus inicios le quedaría pequeño ante tanta majestuosidad que la banda iba teniendo disco tras disco y eso demuestra que Mikael Akerfeldt siempre ha tenido en mente buscar cada vez más sonidos y formas de enriquecer la música de Opeth.

Sinceramente siento que este disco no hay nada que se asemeje a los creados anteriormente por la banda, un sonido y forma de componer único, quizás solamente la introducción que lleva el nombre del disco, con piano, nos haga un leve recuerdo de lo anterior, con una melodía sutil. “The Devil’s Orchard” simplemente te pega inmediatamente en la mandíbula dejándote en estado de shock, porque inmediatamente te inundas en al progresión del tema, rockero y experimental. Luego y en un buen orden continúa “I Feel The Dark”, la cual comienza más tenue pero que a medida que pasan los minutos toma los mismos tintes progresivos.

A medida que pasan las canciones “Slither”, “Nephente”, Häxprocess” hasta la última “Marrow Of The Earth” simplemente hacen que este disco de 10 canciones sea una bomba de rock progresivo y experimental, con suaves toques densos. Ojo, que pese a todo lo dicho uno sigue escuchando a Opeth, porque hay ocasiones que los cambios son tan drásticos que desconoces hasta la banda, pero en esta ocasión no es así. Siempre te das cuenta que la banda tras este disco es la que impresionaba lanzamiento tras lanzamiento, y en esta ocasión no fue la excepción. El resto de los integrantes (Fredrik Akersson en guitarras, Martin Mendez en bajo, Martin Axenrot en batería y Per Wilberg en teclados, este último dejando la banda tras el disco y siendo reemplazado por Joakim Svalberg que también participó en el disco como invitado) hace una correctísima interpretación, grandes músicos sin excepción y por algo Akerfedlt los ha elegido.

Lo que si debo reconocer y admitir es que me ha costado trabajo digerir el disco, no digo que sea malo, al contrario, pero ya no estan esas melodías o riffs que que te transportaban por momentos llenos de emoción y melancolía, cuesta enamorarse de partes de canciones o de canciones completas. Así también con la voz de Mikael Akerfeldt, la cual cuando cantaba de forma limpia te trasladaba a muchos parajes y siento que la voz deja de ser elemento principal y especial en la banda. Tampoco me gustó el sonido final que tuvo el disco, el cual suena muy grave y poco limpio, lo que le resta poder disfrutar más de la experimentación de este disco 2011. Hasta la portada perdió esa mística especial que traía la banda. Según Akerfedt significa que el árbol demuestra el presente, como la banda ha florecido, mientras que las raíces y el infierno representan la parte más metalera de la banda. La verdad no le veo por donde demostrar en este disco lo anterior, lo que fue una mala jugada a mi parecer.

De patrimonio el disco tiene bien poco la verdad, pero eso es solo algo que el tiempo dirá, el presente, el ahora, solamente indica que estamos frente a la evolución de la banda, el que muchos no querían que llegara. “Heritage” es un buen disco, pero en donde se ha llegado al momento del extremismo, debido a que las mentes más abiertas y progresistas lo aceptan, mientras que los más radicales y extremos lo miran de reojo. Simplemente... juzgue usted y cree su propia impresión.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Black Album – 20 años de un disco inmortal



Hace un par de semanas se cumplieron 20 años de un disco que rompió esquemas, que abrió una puerta para que el metal fuera superventas y entrara a los oídos de la gente que desconocía los sonidos más densos de guitarras y para que una banda lograra el olimpo en audiencia y en seguidores (aunque a algunos no les guste). Sin duda hablo de Metallica y el disco homónimo del año 1991, conocido más por el seudónimo de “Black Album”.

Recuerdo muy bien ese año, cuando el single “Enter Sandman” salió en radios y TV con su video, rebentando los rankings. Mucha gente comentaba “¿Esta banda es nueva? Suenan muy bien” y sin sin fin de cosas similares. Obviamente eran de las personas que no conocían un carajo la historia de esta mítica banda, el legado de grandes discos que traían ya en sus hombros. Bueno, esta gente era la que empezaba a sumar dentro de sus fans, llegando a ellos mediante este disco y luego quedando asombrados al conocer la historia de la banda y maravillados al escuchar sus discos antiguos.

Por otro lado también veía como los fans antiguos y asérrimos odiaban este discos, acusándolos de venderse al sistema, de comercializarse, de traicionarse a ellos mismos y muchas frases más que apuntan a eso, a ya no ser una banda “thrash”. Si uno supiera en esa fecha lo que vendría después, uff... Pero bueno, lo primero es comprender a estos fanáticos, pero que no comparto esa opinión. Y obvio, porque muchos que hablaban solo peste del disco, se coreaban todas las canciones cuando Metallica arribó al país el año 1993. La consecuencia es algo que siemrpe debe estar en un fan, pero bueno, eso ya es harina de otro costal y no hay que desgastarse creo por ahora en hablar de ese tipo de gente tan patética.

Bueno, esta demás detallar el disco, el cual creo todos han escuchado, por lo menos las personas que siguen este género de música. Quien no lo haya escuchado, sin duda conocerá todos los singles que fueron éxitos como “Enter Sandman”, “Sad But True”, “The Unforgiven”, Wherever I May Roam” y “Nothing Else Matters”. Lo primero es recordar que no había conocido un disco que sacar tantos singles y que todos fueran éxistos, que todos quedaran en la memora de las personas. Lo otro es destacar el proceso compositivo que tuvo la banda y más específicamente la mente de James Hetfield, que digamos las cosas como son, es LA mente y el motor de Metallica y siempre lo ha sido. Esto se lo sumamos a la buena idea de la banda que tuvo en ese momento al contratar para trabajar en el disco al gran productor Bob Rock. Si bien Bob es un productor que se caracterizaba por trabajar con bandas comerciales de Rock como Bon Jovi o Mötley Crüe, fue ese trabajo el que escuchó Metallica para fijarse en él, sobre todo el sonido que el productor le sacó a Mötley Crüe en el disco “Dr. Feelgood”. El productor les dijo que el notaba como en sus discos anteriores no se palpaba el poder que la banda tenía en vivo y que él lo lograría en este disco. Y lo hizo.

Si bien Bob Rock siguió trabajando con la banda durante varios años más, fue en este disco donde logró un sonido único e inmortal, fresco y que no pierde fuerza alguna al pasar los años. Quien no se haya dado cuenta de eso simplemente no tiene oídos. Solo hayq ue poner el disco en el equipo, subir el volúmen y ver como el comienzo de Enter Sandman te vuela los sesos y asi sucesivamente hasta llegar a “The Struggle Within”. Simplemente el sonido suena tan nuevo que uno no lo puede creer, es como si el disco fuera nuevo, sacado este mismo año... y ya han pasado veinte. Cada instrumento sonando limpio y potente, solos de guitarra muy inspirados, una batería potentísima y marcando los tiempos de forma única (todos sabenos que Ulrich no es un maestro, pero acá hizo un trabajo simple pero muy efectivo) y un bajo de la mano de Jason Newsted que sonó impecable, quizás remediando la mariconada que le hizo la banda al eliminar su sonido en el disco anterior “...And Justice For All”.

Como opinión personal Metallica nunca pudo lograr lo que hizo con este disco homónimo, los discos que vinieron más adelante no lo superaron ni en su composicion ni en su sonido y eso tiene sus pros y sus contras. Un pro es tener un disco único bajo el brazo y con el cual se pueden ganar la vida recibiendo sus ganancias por muchos años, cosa linda de disfrutar de vivir de lo que haz hecho y para que decir de que se le recuerde a la banda por lograr un disco a estas alturas ya “clásico”. Cosa mala es que después no pudieron superar ese boom y eso va pesando con el tiempo, donde la frase “el tiempo no pasa en vano” cobra toda su fuerza.

Metallica tuvo en el año 1991 la llave de la iluminación y la usaron sin duda en el “Black Album”, un disco que abrio miles de puertas no solo a la banda, sino a todo un género. Y a quienes siguen hablando mal de este disco, simplemente decirles que abran un poco la mente y degusten este disco, que es un gran alimento para el hambre musical, una producción inagotable, incansable y perdurable en el tiempo, simplemente un clásico.